2 may. 2011

De sombreros, recuerdos y olvidos.

Mientras que para mí, viajar en un autobús es una de las torturas que debo soportar por ser pobre (hora y media a Chilpancingo, tres a Cuernavaca, seis a Puebla, otras tantas al DF y ¡doce a Guadalajara!), para otros representa una oportunidad para dormir, ver una mala película, leer, pensar, recordar u olvidar. Y me resultan tan oscuros y misteriosos estos procesos de la memoria y el olvido, que no recuerdo bien la discusión durante aquel viaje, pero todo se centraba en un par de cosas: Ella se acordaba muy bien de las fechas en que ocurrieron tal y tal evento y yo, sólo de los recuerdos que me dejaron los mismos.
-Este sombrero… -le dije mostrándole el mío de ala estrecha y color negro- lo tengo desde hace un par de años, pero no estoy seguro…
-Caray, Ricardo, por favor, ¿me vais a decir que ese momento, esa fecha no fue importante para vos?
-Supongo que sí, pero mejor me acuerdo de quien me lo dio y no de cuándo ni cómo -comenté-. Es más, me acuerdo mejor de que alguna vez me metí en una bronca porque una exnovia posó en una fotografía con un sombrero similar y quien me lo regaló, creo mi pareja en ese momento, pensó que yo le había prestado el mismo a la ex…
-Sois un caso -dijo con ese acentito extranjero tan suyo.- Lo mismo os pasará con los cumples, los festivos y otros. Seguro olvidáis…
A lo que yo respondí encogiendo los hombros y mirando aquel sombrero, mientras pensaba en un libro de Oscar de la Borbolla que dice que un recuerdo jamás es poca cosa pero que “el olvido es un territorio inmenso donde las cosas mueren por segunda vez y tan silenciosamente que ni siquiera nos dejan en situación de duelo. Porque no es que se borren poco a poco…sino que un día uno se despierta sin ellas y no lo nota ni se vuelve a acordar de que estuvieron”.
Y de pronto en segundos, y ya lo dije, me resultan tan oscuros y misteriosos estos procesos de la memoria y el olvido, recordé que recién, cuando vacié mis cajones, hallé una base para maquillaje, unas ligas para el pelo y una pulsera de plata para el tobillo. Esto es: alguna vez hubo alguien y supongo, una mujer que convivió conmigo y que era importante. Sin embargo no pude recordar el rostro ni el nombre de la propietaria y esos objetos siguen ahí, recordándome mi olvido.
En “La libertad de ser distintos”, mi tocayo nos dice que es fascinante que haya sucesos que desaparecen tan completamente de nuestra memoria que ni siquiera notamos su ausencia. Días, meses, años, caras, amigos, libros y fechas. Las pinches fechas. Y mientras a aquella extranjera me la comía con los ojos para no olvidarla, me puse melancólico al pensar que olvidé cuándo murió Ayrton Senna, pero no olvido la tristeza por el héroe de la infancia perdido; he olvidado cuándo fue el día en que mi madre me dio un largo abrazo y me dijo que me quería luego de nuestra última pelea, pero sé que ese evento marcó el final de mi adolescencia, y si no recuerdo si fue un Día del Padre o un 30 de abril, jamás olvidaré la primera vez que Jimena me dijo “te amo, papá”.
            Aún faltaban varias horas de viaje y mi cuerpo me lo recordaba enviando sus mensajes, eso sí no lo olvido, pero luego de un par de pastillas, por fortuna me quedé dormido pensando en el libro aquel y en que también hay olvidos voluntarios: conseguir un taxi bajo una tormenta, el café sin sabor del oxxo, las borracheras, los trabajos vergonzosos, los amores ridículos, aquel viaje y porqué no, a lo mejor esos objetos que siguen ahí. Después de todo, ¿de qué me sirve que me acuerde si ya no volveré a tenerla?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

mmm. ta simpatico. jeje

CRHIS.

Anónimo dijo...

Es muy interesante tu planteamiento y lo completaria con algo que leí y que dice: ...todos tenemos buena memoria, que la usemos o no es la pregunta que deberíamos hacernos. Todos usamos la memoria. El detalle es que por principio de cuentas, la usamos de manera selectiva. Si, cada uno escoge que quiere recordar, o como decía la abuela “cada quien recuerda lo que le conviene”.
Jajajjajaaja besos

Atentamente
Soñadora (Dali)

Anónimo dijo...

Creo que olvidamos lo que no es crucial en nuestras vidas, detalles, fechas mas sin embargo de cada cosa tenemos un recuerdo aunque lo hallamos sepultado a la fuerza para no recordarlo y para poder seguir "siendo"
Caro.

Anónimo dijo...

Los recuerdos son algo bello que aceptar, de ellos aprendemos y tenemos experiencias que buenas o malas dejan huella en el corazón, pero aprendes a recordar lo mejor de los momentos de tu vida, Oscar tu eres un amigo inovidable...