23 nov. 2011

Fin del juego

(Integrantes de la tropa del Grupo Scout I de Cholula, 198...?)



1. Informe del testigo protegido identificado como “Canino”, infiltrado en la guerrilla oaxaqueña: “Envío jpg de la patrulla identificada como “Quetzales”, autora de los ataques a las instalaciones del Ejército regular en Pinotepa Nacional. Desconozco quién es el comandante “Cadafi”, su líder, pues no he podido penetrar su círculo de confianza, mismo que comienza a preguntar por mi insistencia en conocerlo y pues…”. El mensaje se interrumpe. Consultado por el mando castrense central, se consideró que era muy posible que fuera la última comunicación del testigo del cual se presume haya perdido la vida.
Nótese los rostros de quienes integran la patrulla: Son niños. Un minucioso estudio realizado por el Ejército Nacional, reveló que desde 1990 a primero de febrero de 2011, 140 niñas, 498 niños y 11 jóvenes menores de 18 años sin sexo conocido, fueron víctimas de municiones artesanales sin estallar y de campos minados elaborados, instalados y accionados por la guerrilla oaxaqueña.

2. Antonie Carrington: “Fin del juego”. (1.30 x 1 metro. Tinta sobre tela) Pintado en blanco y negro, con diferentes tipos de grises y hasta unos tonos verdes que apenas se aprecian. Es posible que esta elección de color se deba a que Carrington pensó el cuadro luego de leer los periódicos. Otra explicación es que el pintor birmano quisiera transmitir su pena y angustia representando este asunto del fin de la infancia como una imagen antigua luego de una plática con el también pintor Edvard Munich, quien le habría comentado: pinto de mi memoria las impresiones de mi infancia.
“Fin del juego” es un cuadro que consta de cuatro figuras que sufrieron diferentes cambios mientras eran pintados. Se podría decir que aunque la obra parezca un lienzo simple, Carrington estudió mucho la posición y la forma de los diferentes componentes.
Antes de ponerse a pintar la obra final, hizo diferentes estudios de lo que sería el “Fin del juego” que conocemos actualmente y que se exhibe en Nueva York.

3. Daguerrotipo (o similar) de un grupo de buscadores de oro. En 1884, cuando se descubrió oro en Transvaal, una de las provincias de Sudáfrica, el imperio británico fomentó la entrada de aventureros sin escrúpulos que provocaron desórdenes en las repúblicas boers. La situación de tensión llegó a tal extremo que, en 1899, el Presidente de Transvaal, Paul Kruger, para mantener a raya las pretenciones inglesas, puso medidas restrictivas para la concesión de los permisos de explotación a los ingleses. La tensión aumentó a tal nivel, que la guerra no tardó en desencadenarse.
Nótese que el líder, primero de izquierda a derecha, es blanco, alto y más fuerte. Nótese, el sometimiento hacia los demás al formarlos a partir de criterios determinados. En una interpretación más amplia, esta imagen da cuenta de la discriminación antigua pues la discriminación es una manera de ordenar y clasificar.

4. Fotograma de la película “La guerra de los niños”, del director portugués Baquette Brass. Brass, proveniente del interiorismo y del diseño industrial, se introdujo en el mundo del cine mediados los años 70, rodando en pequeños formatos (“La guerra de los niños” es una muestra). En 1976 rodó su primer largometraje, "Tres tristes tatuajes", pero será en 1978 cuando adquiera notoriedad con "Intriga en Cholula", que sería seleccionada para el Festival de Cannes. Ha rodado tanto en portugués en español como francés y siempre con un sello personal cargado de altas cotas de surrealismo en todas sus películas, muchas veces relacionado con el sexo y la comida, hacia la cual, según confiesa, siente una gran pasión.
Ha sido el descubridor de grandes estrellas como Ariadna Gille, Javier Bardem o Pepita Cruz.
Actualmente dirige el espectáculo de cabaret "Poetas al desnudo" y está finalizando el rodaje de su nueva película, "Camila".
En su biografía: “Dios salve al porno”, Brass refiere: casi todo lo humano está en la infancia.

5. Fotocopia simple encontrada en el diario del escritor Carito Muñozcano, quien tenía 44 años al morir, dejando un legado literario imprescindible. Al reverso, de puño y letra del autor dice:
¿Cuándo se acabó la infancia? Estar frente a esta imagen me suscitó sensaciones extrañas. Siento la incomodidad de estar descolocado o excedido por una situación, y he perdido la tranquilidad de quien sabe a ciencia cierta cómo ubicarse en el mundo. ¿Cuándo se acabó la infancia? ¿A dónde se fue la curiosidad infantil? Adiós a ese sentimiento tan propio del niño con el que finalmente los adultos logramos familiarizarnos, pero que después, y pronto, olvidamos. Hoy, ya como adulto, soy quien observa, perplejo, el final de una infancia, la mía, que resulta cada vez más difícil continuar recordándola como tal… ¿Y porqué de este sentimiento, de esta sensación, de estas líneas? Porque la verdadera patria del hombre es la infancia…
Muñozcano decidió retirarse del mundo hace 12 años. Se metió en la cama y rechazó el exterior, pero siguió escribiendo, leyendo y bebiendo whisky hasta su muerte. 
(Gracias a Julián o León, no recuerdo...)