24 jun. 2011

Lecturas tristes…II

Persiste la tristeza. Ni la mejoría en mi salud ni el contacto con los míos la aleja. Toño sigue sin aparecer. A más de dos semanas, las cosas no cambiaron mucho…
Leí un fragmento de Bretch en una carta de Javier Sicilia: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. ¿Conocerán estas líneas los directivos de Novedades? Ni una sola editorial de “En esta esquina”, que es la voz del periódico, ha sido dedicada a su jefe de información desaparecido. Sí, sí han publicado lo que ha salido en el día, pero parece que Toño López era un cualquiera y no parte del diario de la “familia guerrerense”.
Adriana Covarrubias es otro caso “especial”. Colaboradora de El Universal, presta y rápida envió su material sobre el socavón en la Costera. Sobre el caso de Toño he leído casi nada en ese diario de circulación nacional.
Lo mismo ocurre con corresponsales de Milenio, Cadena 3 y otros. Lo mismo, con quienes siguen sin sumarse a las manifestaciones organizadas por compañeros y amigos del periodista.
¿Guardar silencio, mantenerse al margen, no entorpecer las investigaciones, miedo? “El silencio no es protesta, es complicidad; es negarse al compromiso”.
            Por otro lado, una disculpa para quienes finalmente sí se sumaron al apoyo a Toño. Tienen todo el derecho de mandarme mucho a la fregada. Los otros, los mismos del siempre, los del bar del puerto, los del Vips de la Gran Plaza, los del Samborn’s del centro… Pobres idiotas.

***
         Sicilia lo dijo bien: “Les recuerdo la manera en que llegaron al poder y los compromisos que para lograrlo hicieron con facciones que a lo largo del tiempo se han ido corrompiendo y que sólo sirven a sus propios intereses…”. “… (Ustedes) son responsables de haber tratado el problema de la droga no como un asunto de salud pública, sino de seguridad nacional…”.
Calderón lo dijo bien: “Ha sido fundamentalmente la acción de los criminales, y no la del Estado, la que nos ha traído hasta aquí…”. “…Pasamos de un modelo de narcotráfico tradicional, que buscaba primordialmente llevar la droga a Estados Unidos, a un modelo de narcomenudeo en el que los delincuentes, además de llevar la droga al otro lado, buscan, también, colocar droga entre los jóvenes mexicanos.”.
           PERO NADIE DIJO sobre lo que nosotros como sociedad no hacemos: Los padres ya no educamos a nuestros hijos, los maestros ya no imparten clases y los medios de comunicación hacen lo imposible por robarle a la gente su juicio crítico.
            Así, a como van las cosas, la sociedad se encamina hacia la desconfianza, el deterioro de la credibilidad, la desesperanza, el miedo, dando al traste con lo expuesto por Humberto Eco en alguno de sus ensayos, no recuerdo cuál: Nada da más valor al miedo que el miedo de los demás… 

Por cierto, la foto de Sicilia y Calderón me da miedo...

10 jun. 2011

Lecturas tristes I

Estoy triste. Me hubiera gustado empezar con algo así como: “Jesús lo dijo muy bien: Hago turismo hipocondríaco. Llegando a Puebla, y luego de casi 24 horas me quitaron la sonda del brazo. Las recomendaciones de siempre: cuide usted sus riñones y…”, pero mis males han pasado a segundo término.
He leído con tristeza dos cosas. La primera, sobre la desaparición forzada de un periodista: Toño López. A priori, parece un asunto del crimen organizado. Aquí a la distancia esperaba una reacción más efectiva de sus colegas. No la hubo. La mayoría, a la hora en que escribí esto, se encontraba bebiendo en el Bar del Puerto, en el Litri, o alguna otra cantina. Los más fresas, en algún café. Todos, platicando sobre si lo conocen o no. Todos, ignorando que cualquiera es susceptible al mismo evento.
La segunda cosa: Un tal Charlie Punketo escribió: Mi deseo para… Felipe Calderón Hinojosa, es que él, sus hijos, su esposa y todos sus familiares tengan una muerte violenta y terrible, como la que ha procurado a cientos de víctimas inocentes en su pinche guerra loca e idiota, que ha trastornado no sólo nuestras vidas, ahora hasta nuestros sueños.
En ambos casos, las actitudes no me sorprenden pero sí me entristecen.
Toño López fue mi compañero de trabajo por muchos años; realizamos algunos reportajes juntos y compartimos experiencias que a la fecha me han servido para esto que hago ahora. Saber que está desaparecido me hace sentir culpable. Adelante lo explicaré.
Al tal Charlie no lo conozco, pero es seguro que sus ideas están basadas en sus experiencias con su dealer o en pláticas de borrachos. A lo más, en la imagen de algún muertito por ahí. Eso sí, lo he visto. Su pinta dice: Soy distinto, pero su mente se empeña en lo contrario. Es igual a todos nosotros. Por ello también debería sentirse culpable.
Mucha gente se pregunta si va a parar este desmadre. La respuesta es: no. No por que Calderón no controla el consumo. Mientras Charlie y yo no dejemos de fumar mariguana o meternos un polvo a la nariz siempre habrá alguien que venda. Así de sencillo. Mientras los presuntos colegas de Toño se queden escondidos detrás de su cerveza o su café, siempre habrá impunidad.
Y me entristece.
Y me gustaría terminar diciendo que “ahora que voy al baño me asusta lo que vaya a pasar con mis riñones…”, pero me asusta más que gente como Pardo, Verdín, Trigo y damas que los acompañan, y que se dicen periodistas, sean más unidos cuando se trata de beber, drogarse o pedir “chayo”; me asusta que las televisoras y radio locales, Charlie y hasta el mismo Javier Sicilia, piensen que Calderón le apunta con una pistola a la gente para que se drogue, y me asusta aún mas que sean escuchados y aplaudidos; me asusta, que aunque he prometido no hacerlo, vuelva a consumir y sea culpable, tan culpable como los ya nombrados, de lo que le pase a Toño y mucha gente más.

OJO: Tú que me lees, es un hecho que sabes de alguien (o tú mismo) que se droga. Sabes, donde están las tienditas. Sabes, quiénes se dedican al narco. Luego entonces, tú también eres culpable. La ignorancia y el miedo no te eximen…