18 may. 2011

Una lástima...

Seguro les ha pasado. Yo nunca lo hubiera creído. Pero Ella, al enterarse, de inmediato tomó su cámara y empezó a seguirme. Ya tenía experiencia en casos extraños, paranormales y anormales. En una ocasión, una bandada de ángeles se dedicó a chingarle la madre. No pudo atrapar a ninguno, pero las evidencias ahí estaban: Polvo de ángel, plumas y el desmadre en que convirtió su vida.
            Y no soy vanidoso pues, “la vanidad es lo de hoy y ayuda a existir a quien, en esencia, no es nadie”, como me dijeron hace unos días. Sin embargo, desde el momento en que me pasó lo que me pasó he puesto más atención al detalle.  Y Ella me ayudó.
            -Este es como “mustio” -me dijo al ver la primera fotografía. -Este es como de “no sé nada”, este otro es como de “yo no fui”, este es más de “yo no quiero” y este otro es de “tarugo”…
            Ninguno era el que hacía falta y conforme pasaron las horas, me empecé a angustiar. Ella, con una serenidad ejemplar, me daba ánimos para continuar con mis cosas, mi rutina, mi vida.
            -Tengo miedo de perderlo… -le comenté con tristeza una mañana de domingo en que no me pudo acompañar.
            -Tú no te preocupes -me interrumpió. -Tarde que temprano ya aparecerá…
            Pero llegado el momento, sus palabras dejaron de tranquilizarme. Así que comencé a buscar. Primero en el baño. Lo más obvio. Después en el tocador de la recámara, en la puerta del closet y hasta en los vidrios de las ventanas. Nada. Habrían pasado unos cuantos días desde que desapareció y temía que también el de “amor extemporáneo”, que despertó en su momento la envidia de la gente, desapareciera.
            Fue al día siguiente, un lunes, cuando Ella y yo nos pusimos a trabajar en el asunto. Cámara en mano, de nuevo se dedicó a seguirme. ¡Click- Clic- Clic! Nada. ¡Click- Clic- Clic! Nada otra vez. Sin embargo, su perseverancia dio frutos: cuando comencé a rasurarme y voltear intempestivamente al espejo, casi casi lo conseguimos: Mi rostro, el verdadero, estaba ahí.
            Quizás la imagen no es muy buena, pero se puede apreciar que corresponde al rostro, mi rostro, que no tiene respuestas aprendidas, que no es fingido, que no es una máscara; es el rostro, mi rostro, que es real, que no está esculpido por las endorfinas ni tiene la mandíbula trabada por una sonrisa; es el rostro, mi rostro, tu rostro, de todos los que componen nuestra colección, que es auténtico. Y es una lástima que muchos lleguemos a perderlo y no lleguemos a conocerlo…   


2 comentarios:

Anónimo dijo...

bonito!!!! :)

Chris

Anónimo dijo...

Oye sólo quería decirte que SI me latió tu chacharita de hoy.. Para ser gérmenes no son taaaaan nocivos jejejeje. Aunque hay un par de cosa que me gustaría preguntar, ya las apunté para cuando podámos vernos ¡Saludos Oscar!

Conny Brownie