5 may. 2010

Cerati, siempre Cerati...

No hubo conferencia de prensa. Las conferencias de prensa no tienen caso. ¿Para qué? Apenas un día antes, en la presentación de un evento musical popular no acudieron los reporteros de los principales diarios y televisoras del puerto. ¿Por qué? Desconozco.

Y es que si la definición de cultura es el conjunto de estructuras sociales, religiosas, etc., así como de manifestaciones intelectuales, artísticas que caracteriza a una sociedad, también desconozco por ejemplo, lo que el Sur y la Jornada publican.

Quizás la culpa la tienen El Sol o Novedades, quienes copiando a los diarios nacionales, definieron algunas de esas actividades como sinónimos de “Espectáculos” (que no son tal, según el diccionario) y cuya reportera llegó cinco minutos antes de terminar la mentada conferencia. Pero insisto. Las conferencias de prensa no tienen caso.
Además, ¿qué cosa le preguntarían si su trabajo como solista es poco conocido? ¿Algo sobre Soda Estereo?

“La presión de ser Soda es pesada. Pero ya está. Ya me saqué las ganas. No me vengan a romper las pelotas ahora. ¡Olvídense de Soda! Ya está, ya fue. No va a haber otro regreso. No me mires así. ¿Cuesta creerlo? Ya fue. En serio”.

Así que para el considerado uno de los músicos de rock más importantes de Argentina y de Iberoamérica la cosa fue sencilla una vez que el telón del Foro Mundo Imperial se alzó: “Llámenme Gustavo, no mejor, María… Llámenme cómo sea”, gritó tras un trago de Tequila al ser recibido por cientos de “anémonas en éxtasis”, y arrancó de inmediato con “Fuerza natural”, rola que le da título a su reciente disco.



“(Este) es además un disco de viaje, de carretera. Más solitario que “Ahí vamos”, más celebratorio y asimismo con una alta dosis de alarma ante los fenómenos naturales. Se iba a llamar Viento, al final quedó Fuerza natural. No tiene un mensaje ecológico, pero habla justamente de las fuerzas naturales internas y externas, las invisibles y las cotidianas… Es como un compendio de mi carrera, pero expansivo; no es una suma de clichés, pero están…”.

Y pese a que muchos esperaban escuchar rolas como “La ciudad de la furia” u otras de la extinta banda, “Magia”, “Desastre”, “Un instante te olvidé” y “Cactus”, en especial esta última, consiguieron que más de uno parara oreja y pusiera atención a este Cerati…

“Cactus”

Un cactus suaviza mis yemas con su piel
Tiene 100 años, sólo florece una vez
En tú nombre...
En tú nombre...



Tiene un veneno más amargo que la hiel
Con sólo invocarte voy a convertirlo en miel
En tú nombre...
En tú nombre...



Cuando te busco no hay sitio en donde no estés.

Y los médanos, serán témpanos
En el vértigo de la eternidad
Y los pájaros serán árboles
En lo idéntico de la soledad.



En tú nombre...
En tú nombre...

Luego entonces, uno a uno desfilaron los sonidos de sus influencias musicales: The Police, Queen y The Cure. También David Bowie y Deep Purple ante un foro a medio llenar pues fueron pocos los que compraron sus boletos con anticipación a pesar del 2 por 1; pocos los que lo guardaron dentro de un zapato perdido en el ropero, pocos los que verdaderamente conocen a Gustavo Cerati, hábil para los deportes, dibujante de cómics y hasta visitador médico, y que como estudiante se consideraba intermitente, y que todos los años presentaba malas calificaciones.

Con semblante tranquilo y que no representa su verdadera edad, (nació en agosto del 59) ha olvidado aquellos años ochenta llenos del trajín propio de las estrellas de rock; trago en mano, interrumpía el recital y el desfile de guitarras para interactuar con la gente que al menos en las primeras filas se deshacía en gritos… “Este es concierto es para ustedes…”.

Después, un repaso a sus discos anteriores: “Ahí vamos” “Siempre es hoy”, “Bocanada” y los otros que confirmaron que hay vida después de ser Soda; vida que no sólo se limita a sus mujeres (Belén Edwards, Cecilia Amenábar, Déborah del Corral, Sofía Medrano, Leonora Balcarce…), o sus hijos, si no vida musical llena de éxitos, críticas, fracasos; atinos o desatinos, pero siempre dentro de un camino que él mismo se ha marcado.



Dramático y falso, al fin argentino, con un gran espectáculo, utilizó como pocos las instalaciones del Foro; pantallas a los lados en un juego de imágenes que daban amplitud a un escenario que aparecía y desaparecía con la magia de las luces; de tonos oscuros al principio, ya para la segunda mitad del concierto acentuó más el ánimo positivo del argentino vistiendo de blanco el lugar y pese a estar entrado en tragos nos enseñaba que es muy bueno en la guitarra al hacer pequeños “solos” con su mano derecha a pesar de ser zurdo.

Siendo pasadas las doce de la noche concluyó su función, intentó hacerlo, no sin antes no dejar de preguntar: ¿Qué se hace en Acapulco un martes por la noche? A lo que una voz le dijo: “Seguir tocando Gustavo, seguir tocando…” Y "Crimen” y “Un lago al cielo” extendieron la velada terminando por sacudir a los pocos que aún se mantenían en sus lugares pues desde el principio, fans y la prensa ausente irrespetaron al lugar en un acto por estar más cerca de uno de los pocos músicos con clase que visitan a este humilde lugar…

“Podés ir en paz: El concierto ha terminado…”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó lo que escribiste.... demuestras que eres amante de la buena música.


Atentamente
Dalila

Jimena (: dijo...

Te quiero papi!!!! jaja pondré tu blog para mi clase de informática ;)